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15-02-2006
Descripción:
Los poemas del argentino Pedro B. Palacios, más conocido por su seudónimo de ALMAFUERTE, han tenido un destino semejante a las prosas de Vargas Vila: los Doctores de la Ley solamente les dedican su desprecio, pero el pueblo sencillo, los taberneros, mozos de cuadra, campesinos, trabajadores, reclutas y carteros les tienen un amor a toda prueba. Cada soneto de Almafuerte ha sido retocado, mejorado, profundizado y corregido por la gente innumerable que transmite de memoria, de generación en generación, esas estrofas sonoras, esas imprecaciones terribles, esas admoniciones proféticas. Para nuestro gusto de gentes modernas y atareadas en cosas tan importantes como los electrones, la chequera, el laboratorio y las rutinas del trabajo diario, todos esos gritos de Almafuerte nos parecen tal vez un poquito grandilocuentes. Pero tienen, en cambio la gran ventaja de que dicen verdades.
Borges dijo alguna vez que Almafuerte era apenas ‘un compadrón, un San Juan MoreiraÂ’, aludiendo con desprecio a esos gauchos matones, medio bandidos y medio héroes, de que están llenos los cuentos del propio Borges. Es verdad que el genial narrador de Buenos Aires dijo también, en otras oportunidades, que Almafuerte habÃa sido un poeta de valor.
Otro ilustre pensador de la aristocracia bonaerense opina que los versos de Almafuerte son ‘puerilidades aprendidas en divulgadores filosóficos y en rehabilitaciones primarias del proletariado’.
Pero Almafuerte es, sencillamente, un poeta popular influenciado por el modernismo. Como Vargas Vila, odiaba la hipocresÃa, y como Rubén DarÃo, amaba las acciones y los escenarios heroicos. Nació en 1854 en San Justo, provincia de Buenos Aires, y se crió entre gauchos de la pampa. Se educó por sà mismo. Amó con fraternal solidaridad al inmigrante italiano, al peón de estancia, al pobre humillado y ofendido. Y por eso, los Doctores de la Ley no lo quieren. - Carlos Vidales. Revista "La rana dorada".
Web Autor: http://www.edicionesdelsur.com/i ...
Borges dijo alguna vez que Almafuerte era apenas ‘un compadrón, un San Juan MoreiraÂ’, aludiendo con desprecio a esos gauchos matones, medio bandidos y medio héroes, de que están llenos los cuentos del propio Borges. Es verdad que el genial narrador de Buenos Aires dijo también, en otras oportunidades, que Almafuerte habÃa sido un poeta de valor.
Otro ilustre pensador de la aristocracia bonaerense opina que los versos de Almafuerte son ‘puerilidades aprendidas en divulgadores filosóficos y en rehabilitaciones primarias del proletariado’.
Pero Almafuerte es, sencillamente, un poeta popular influenciado por el modernismo. Como Vargas Vila, odiaba la hipocresÃa, y como Rubén DarÃo, amaba las acciones y los escenarios heroicos. Nació en 1854 en San Justo, provincia de Buenos Aires, y se crió entre gauchos de la pampa. Se educó por sà mismo. Amó con fraternal solidaridad al inmigrante italiano, al peón de estancia, al pobre humillado y ofendido. Y por eso, los Doctores de la Ley no lo quieren. - Carlos Vidales. Revista "La rana dorada".
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